1. El encabezado: quién, dónde y desde cuándo
La parte superior identifica a la empresa (nombre, CIF, código de cuenta de cotización) y a ti: NIF, número de afiliación a la Seguridad Social, categoría o grupo profesional, grupo de cotización (del 1 al 11) y fecha de antigüedad.
Merece un vistazo mensual por una razón: el grupo de cotización determina tus bases mínima y máxima, y la antigüedad alimenta complementos y futuras indemnizaciones. Si ascendiste y tu grupo no cambió, estás cotizando (y quizás cobrando) como si no hubiera pasado nada.
2. Devengos: todo lo que ganas
Es el bloque de sumas — tu salario bruto del mes, partido en conceptos:
- Salario base: lo que fija tu convenio para tu categoría. Es el suelo, no el total.
- Complementos salariales: antigüedad, idiomas, nocturnidad, peligrosidad, disponibilidad, incentivos… Cotizan y tributan como el salario base.
- Horas extraordinarias: aparecen aparte porque cotizan con reglas propias.
- Pagas extra prorrateadas: si cobras en 12 pagas, verás la parte proporcional de las extras cada mes (tenemos una guía específica sobre el prorrateo).
- Percepciones no salariales: dietas, kilometraje, plus de transporte… Dentro de límites, no cotizan ni tributan — por eso van separadas.
- Salario en especie: seguro médico, ticket restaurante, coche de empresa. Aparece valorado en euros aunque no lo cobres en metálico.
3. Deducciones: todo lo que se resta
El bloque que separa tu bruto de tu líquido. Dos protagonistas:
- Cotizaciones a la Seguridad Social (~6,48% en 2026): contingencias comunes (4,70%), desempleo (1,55% en contrato indefinido), formación profesional (0,10%) y el MEI (~0,13%). Esto te da derecho a sanidad, paro, bajas y pensión.
- Retención de IRPF: el porcentaje que tu empresa adelanta a Hacienda según tu sueldo y tu situación personal. Es el concepto más variable — puedes ver cómo se calcula en nuestra guía de tramos del IRPF 2026 o directamente en el simulador.
- Otras deducciones: anticipos que pediste, embargos judiciales, cuota sindical si la autorizaste.
4. Las bases: la letra pequeña que más importa
Al pie de la nómina están las bases, y aunque casi nadie las mira, son el dato más importante del documento:
- Base de cotización por contingencias comunes: tu bruto mensual más la prorrata de pagas extra. De aquí salen tu futuro paro, tus bajas y tu pensión. Si cobras variables y la base no los refleja, estás cotizando de menos.
- Base sujeta a IRPF: lo que efectivamente tributa. Puede ser menor que el bruto si tienes retribuciones exentas (dietas, ciertos pluses) o en especie con tratamiento propio.
Que la base de cotización sea mayor que tu sueldo del mes es normal (es la prorrata). Que sea menor que tu bruto real es una señal de alarma.
Los 4 números que debes revisar cada mes
- El líquido a percibir: ¿coincide con lo que ha llegado al banco?
- El % de IRPF: ¿es coherente con tu sueldo anual y tu situación familiar? Compáralo con el simulador: una retención demasiado baja es un susto asegurado en la Renta.
- La base de cotización: ¿incluye tus variables y la prorrata de extras?
- Los devengos variables: horas extra, incentivos y pluses del mes, uno a uno.
Errores comunes (y cuánto cuestan)
- Modelo 145 desactualizado: si tuviste un hijo y no lo comunicaste, pagas IRPF de más todos los meses (con 25.000€ y 2 hijos, unos 69€/mes de diferencia).
- Retención demasiado baja: agradable durante el año, dolorosa en junio cuando la Renta te reclama la diferencia de golpe.
- Variables sin cotizar: comisiones pagadas "aparte" reducen tu paro y tu pensión futuros.
- Grupo de cotización incorrecto: frecuente tras ascensos; afecta a bases mínimas y máximas.